jueves, 14 de enero de 2010

NIHIL NIGIL


Postales de la muestra diseñadas por Renato Salazar

Acerca de Nihil Nigil

Pablo Gamboa presenta su tercera muestra individual con dos sugerentes negaciones: Nihil Nigil. En ella, continúa sacando provecho de la cultura de lo desechable, para crear estructuras simbólicas como analogías de la vida urbana contemporánea. El proceso implica una mirada atenta y crítica al entorno, del que recolecta fragmentos descartados para convivir con éstos en su taller de trabajo. Limpia, combina y reordena su colección, formando ensamblajes que conservan los códigos y características de los materiales, potenciando las lecturas de los objetos. Existe una postura ética en la elección de los materiales utilizados, pues la materia prima de su obra no tiene valor por sí misma, ha sido rechazada como inservible. Pablo resignifica la materia en un acto alquimista. Aparecen el cartón, el papel periódico, la madera, el metal y otros materiales, más opacos que el plástico colorido de su trabajo precedente, pero con el mismo aire irónico y caricaturesco.

La obra es accesible y entretenida; metaforiza temáticas cotidianas y situaciones reconocibles, a través de un humor oscuro. Su manufactura escrupulosa invita al espectador a abordar las piezas. Esta es la entrada hacia las lecturas cínicas que propone sobre nuestro medio. Desde este acertado contrasentido, nos muestra lo bonito que se ve desde arriba: ciudades confinadas y en hacinamiento; lo bello de una humanidad que camina hacia la horca por opción propia; la maravilla de una urbe reflejada en un cementerio; el deleite de revolcarnos entre la basura que producimos. Así, entre imágenes aparentemente amables, marcha el tren del progreso, con la pesada carga de la culpa en sus vagones. Pablo ofrece una mirada a lo aterrador/oscuro de nuestro mundo, desde lo divertido/lindo de su práctica. Parecería una perversa sala de juegos. El juego actúa como mediador con un entorno de confusión y conflicto. A través de esta actividad, la queja se convierte en desahogo y también en entretenimiento.

Nihil Nigil plantea problemáticas sobre las estructuras en las que se asienta una sociedad, señalando con el dedo a sistemas de poder como la ley o la religión. El trabajo surge desde la ira, la queja, y el humor; sin embargo, emerge una vaga sensación de esperanza.
En los collages se evidencia una búsqueda paralela hacia otros territorios que van más allá de la crítica a un sistema visto como un monstruo externo, y se interiorizan los conflictos. Aparecen, de manera nostálgica, el asombro por lo bello, la necesidad del remiendo y del recogimiento. En esta especie de bitácora de viaje, Pablo apacigua la ira que se ve en el resto de la muestra, aunque disfrazada de humor y belleza. Surgen entonces, espinos amables, sangre, flores y raíces.

Nihil Nigil es una acción de reconstrucción a partir de la negación misma; la repetición cambiada del discurso; la reintensificación de la materia; la resistencia del sujeto solitario ante la inercia del sistema.

DayanaRivera
Marzo, 2007

paradox 1

orbis

paradox 2

multifamiliares

multifamiliares, detalle

timeline

timeline, instalación

s/t

s/t detalle

the ecuadorian way

ecuadorian way, detalle

s/t

s/t

cacería de ingenuos

prefacio

tren de las consecuencias, detalle

tren de las consecuencias

PLÁSTICOFAGIA

Acerca de ¨Plásticofagia, Arte Desechable¨

Gamboa presenta una muestra trabajada a través de precisas acumulaciones de diversas formas de basura plástica y partes de objetos desechados, de distintos tamaños y colores, ensamblados prolíficamente. Plástico consumido, material seleccionado, separado, vuelto a seleccionar, recortado y ensamblado para resignificar. No es una operación de reciclado, porque no habría ciclo para que un gesto o una discursividad así se regenerasen automáticamente. Se trata más bien de superficies. En ellas, aparece una cierta forma del mundo.

Se trata para el artista de poner en juego una simplicidad que permita ver de modo fuerte un cierto estado de las cosas, de hacer como un muestrario personal -una colección construida a partir de lo ya coleccionado- que dé cuenta, desde la ironía, de una lógica maquinal en la que se inscriben el consumo, el mercado, sus actores y sus escenarios. La particularidad del gesto reside en su tono irónico, que se hace visible en la distancia entre los objetos y el modo de designarlos con el título. Se construye amargamente en la sonrisa surgida del desfase entre la precariedad del material –plástico- que de algún modo lo es todo, absorbiendo a su paso lo que alimenta su artificialidad totalizante, y el esmero con el que estos juguetes, algunos monstruosos, están trabajados. Estos objetos son capaces de sugerir un discurso crítico en la apuesta política de la ironía, que es la máxima síntesis de seriedad e hilaridad. Juguetes bellos y a la vez abyectos, preciosamente cuidados, como joyas malditas que al aproximarnos para mirar su belleza y su factura nos muestran su calidad de mercancía, y cuya inocencia –su inoperabilidad/disfuncionalidad como desechos del mercado reside en la imposibilidad de consumar esta invitación que el consumismo desenfrenado nos hace y que la propuesta de Pablo parece cortar en su ritmo alucinado.

Cada objeto plástico dice de su propio trayecto, tiene huellas particulares, pero estas desaparecen frente a la fuerza de la forma común del producto industrial. El termoformado (el procedimiento industrial) es visible siempre, más que la procedencia y la función específica que cumplía el objeto. Como si ningún objeto de plástico de consumo masivo tuviese la posibilidad de ser virtuoso, de tener sentido más allá de la variabilidad de su forma, de su artificialidad plena, de su utilitarismo. Y de pronto Gamboa como un bricoleur nos dice: no es botella de cola, no es mango de tijera, no es tupperware, no es botella de fantastik, no es tapa rosca. Es todo aquello pero en la medida en que es algo más, en que se amplía su significación. Se trata de una invitación al sentido. Lo desechable deja de serlo, sale del ciclo del consumo masivo de plásticos para entrar en un mercado distinto: el del consumo de sentidos, en el que se disputa las condiciones para proponerse como arte desechable, a un precio de economía de enclave en la que ni la industria ni el arte tienen un lugar avaluado.

Ana Rodríguez

cánido minador atípico

a luchar por la justicia !

régimen alimenticio

obdc

pizza planet

fish gourmet en plato desechable

cárnico kármico

zapatofagia

malapraxis

s/t (la mudanza)

zutano y mengano

culturalia beodocia

modern putis

underwater trash

supermaxi

adelante Ecuador adelante!

s/t (trofeos)

masa crítica

payasoldier

stress de viernes por la noche

toy car axxident

kfc

s/t

sintético desechable